Feb
3

¡OH CAPITÁN, MI CAPITÁN!

“Dos caminos se abrieron ante mí, pero tomé el menos transitado y eso marcó la diferencia”

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   La tarde se alarga. Y en la cancha, resuena una y otra vez la misma secuencia. Un balón cae al suelo. Unos pasos hacia él. Otros muchos alejándose. Un (¡breve!) silencio. Y el susurro de la red acariciándolo. Otra vez. Una, y otra vez. Es Esther Moreno. Haciéndose a sí misma. Sin descanso. Tratando de reducir a la mínima expresión, el impacto del azar en su destino.

    De (muchos de) sus retos con el aro, un partido tras otro durante más de veinte temporadas, muchos aún nos acordamos. De cómo llegó hasta ahí, del preámbulo (hasta arriba de detalles a priori insustanciales, a la postre cruciales) de ese duelo a muerte con el acierto, con el éxito o, en definitiva, con la élite, sólo ella. ¡Aquel sprint previo! Aquel dribbling, imposible. Aquella suspensión, cien veces repetida. Las necesarias para, una vez abarrotada la cancha de rivales y compañeras, volver a equilibrarse, tomar impulso, y castigar (una, y otra vez) la red.

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    Con una fe infinita en su trabajo, y un deseo que a posteriori marcaría todos los demás, Esther no sólo quería llegar sino que sabía que lo haría. ¡Y lo hizo! De entre todos sus retos, competir al máximo nivel fue el más complejo. Y para superarlo, no sólo tuvo que entender la exigente esencia del rendimiento (o lo que es lo mismo, lo obsesivo del detalle), sino acomodar a ella un estilo tan elegante como insaciable, tan competitivo como honesto; tan generoso, como tiránico (¡incluso consigo misma!). Y es que durante las más de veinte temporadas que la de San Blas lleva en activo, ha exigido a los demás su misma dedicación, su misma ambición, su mismo nivel de compromiso. De ahí muchas de sus frustraciones. De ahí los juicios, a los que Esther ha tratado de ser ajena pese a despertarlos incesantemente.

    Con todo, su valor no puede resumirse cuantitativamente. Durante sus siete temporadas en las filas de nuestro primer equipo, Esther Moreno ha disparado su sacrificio por todos y cada uno de los objetivos de CREF ¡HOLA!, elevando al máximo exponente su umbral del dolor, y haciendo indestructible dentro y fuera de la cancha, su fortaleza mental. No hay estadística, victoria(s), o ascenso(s), que deje constancia real de lo que el espíritu infatigable de nuestra capitana ha supuesto y supondrá para nosotros. Porque Esther encontró en CREF ¡HOLA! un refugio para su instinto; un refugio, al que se dedicó por completo, día y noche, en cuerpo y alma. Esther ha sido (sobre todo) lo que ha marcado su mente. ¡Pero también lo que dictó su corazón! Y el baloncesto nos recompensó junto a ella, durante 7 temporadas, con ingentes dosis de éxito que ahora cristalizan en memoria, a la que acudiremos para que su recuerdo no se desvanezca jamás; para custodiar su legado, del mejor modo imaginable.

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    Ha conjugado pasión y desafío, profesionalidad (¡exigencia!) y trabajo, esfuerzo. Carácter. Y una personalidad, como pocas ha conocido CREF ¡HOLA!. Cuidó hasta el más mínimo detalle para con nosotros, trasladando esa obsesión a una capacidad de trabajo que transformó en hábito no sólo cada gesto técnico, sino cualquier faceta relacionada a la que seguirá siendo su pasión. Porque Esther Moreno dice adiós a CREF ¡HOLA!, pero seguirá dedicando horas y horas a escuchar, una y otra vez, el susurro de la red acariciando el balón. “El verdadero valor de un jugador, lo marca lo que hace todo ese tiempo en el que sabe que prácticamente nadie le está observando” Por todo ese tiempo, que dedicaste a acelerar un éxito que fue también el nuestro, a crecer individualmente al mismo tiempo que nos permitiste alcanzar la élite del baloncesto femenino nacional: GRACIAS. Nadie mejor que tú representará los valores de un club para el que tu dorsal, estará eternamente ligado a tu indomable (¡luchador!) corazón tan grande. “NO IMPORTA LO QUE DIGAN, LAS PALABRAS Y LAS IDEAS SÍ CAMBIAN EL MUNDO”

No importa lo duro que sea el camino, siempre hay algo que aprender. La vida de cualquiera está llena de desafíos para todos, en nuestra conciencia está en entenderlas como bendiciones. No te pares, nunca, por nada. Lo importante es, saber lo que es importante. Supporting the fighters, admiring the survivors, honoring the taken and never ever giving up hope.

Jorge @AceroPereda
Comunicación C.D. CREF

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